lunes, 23 de marzo de 2020

Estridencia e incertidumbre


En tiempos de estridencia, cuando se afirma que el tango se baila entre tres (Pitbull, 2019), extraño su mesura. Recuerdo que fue un hombre de formas moderadas, que procuraba racionalizar su comportamiento. Siempre he pensado que su formalidad se explicaba por alguna astucia natural.

Ahora que el Covid-19 ha generado una incertidumbre global inaudita, me pregunto qué diría él sobre la emergencia sanitaria que vivimos y sobre la crisis económica en la que el mundo está entrando. Aún cuando en la pandemia de la influenza H1N1 (2009) y en el brote de ébola (2014) ocupó algo de su tiempo en explicarnos la rareza de estos fenómenos, hoy no sé cuál sería su reflexión. Lo cierto es que me gustaría oírla porque en tiempos impredecibles, como los actuales, las voces sensatas son luz que reconforta.

Uno de los últimos libros sobre el que lo escuché discutir fue The Black Swan. A pesar de que guardó distancia sobre algunos de los argumentos de Nicholas Taleb, le gustaba sostener que “los cisnes negros” representaban una oportunidad para evolucionar. La idea de construir capacidades para adaptarse a los cambios siempre le agradó.

Hoy que se cumplen cuatro años de su muerte, creo que es un momento pertinente - hablo en lo personal - para recordar lo útil que es conducirse con prudencia e inteligencia en estos tiempos de estridencia y de incertidumbre. Aunque pequeño, creo que es un buen gesto de respeto al legado de Fernando Solana, un hombre de Estado que amó profundamente a su país.