We fell in love in October. That's why I love fall, girl in red
Ayer soñé contigo.
No era la primera vez que te veía. Sé que en otros sueños y en otras vidas ya hemos coincidido. En el sueño de ayer, aparecías con el pelo café, a los hombros, y con ojos azules. Eras muy joven.
Nos presentaban con el afán de formalizar nuestro matrimonio. A diferencia de lo que he sentido en esta y en otras vidas, con la convención forzada no me sentía limitado. Por el contrario, tomaba nuestro futuro enlace con una naturalidad extraña. Tú tampoco estabas contrariada.
Por momentos nos dejaban solos y jugábamos en el jardín. Te veía sonreír y, de alguna u otra forma, tenía la certeza de que estábamos acortando distancias. Me sentía cómodo a tu lado.
Probablemente después de jugar, regresábamos a la casa y tomábamos un refrigerio. Mientras lo hacíamos, te lanzaba una que otra pregunta porque quería conocerte y saber más de ti. Tú me contestabas mirándome con esos ojos siempre azules.
Entonces me emocionaba de nuevo porque recordaba que pronto serías mi esposa…
Hoy, ya despierto, me conmuevo al sentir que el compromiso que se nos imponía no nos causaba, ni a ti ni a mí, ansiedad o asfixia.