Por un momento
pensé en el cumpleaños de los tres tristes viejos y sonreí
Los días que vienen se antojan intensos y complicados. En
el Congreso se discutirá uno de los temas que generan más calor entre la
sociedad: la reforma fiscal.
Por ley, los diputados tienen hasta el 20 de octubre para
aprobar la Ley de Ingresos de 2014. Se tendrán que definir, en este contexto, las
fuentes de financiamiento del gasto público para el próximo año. Posteriormente
tocará el turno de debatir su repartición, completándose de esta forma la discusión
de lo que se anunció como la reforma hacendaria.
Dentro de su planteamiento, el Ejecutivo propuso ampliar
el ISR a las personas que más ganan, cobrar un IVA en colegiaturas, créditos
hipotecarios y renta de inmuebles, así como gravar con un impuesto especial a las
bebidas azucaradas y crear un impuesto verde para desincentivar el uso de combustibles.
Otros temas menos polémicos pero cuya implantación trastocaría la estructura de las
finanzas públicas, complementaron la propuesta del gobierno. Tal es el caso del
seguro de desempleo y la pensión universal.
Del planteamiento que el Presidente Enrique Peña Nieto
dio a conocer en agosto pasado, los legisladores han dicho que el IVA en
colegiaturas, créditos hipotecarios y renta de inmuebles no transitará. Argumentando
que su aprobación afectaría a las clases medias, empiezan a explorar otras opciones
que no atenten contra este segmento de la población y que permitan, al mismo
tiempo, conservar los niveles de gasto público propuestos por el Ejecutivo.
Una de las alternativas que se baraja tiene que ver con
el precio del petróleo. En el Paquete Económico 2014 el gobierno propuso un
precio promedio de 81 dólares por barril para la mezcla mexicana de exportación.
Con los cambios a la estructura del IVA prácticamente descartados, los
diputados y la Secretaría de Hacienda están considerando obtener más dinero a través
de la venta de petróleo sin la necesidad de afectar a las clases medias con la introducción de impuestos.
En el fondo, no obstante, esto implica continuar con la dependencia del
petróleo.
El PAN ha jugado
un papel particular en esta discusión. La presión de los legisladores de este
partido, principalmente de algunos senadores, funcionó para que el gobierno
descartara muy rápido y sin mucha oposición los cambios en la estructura del
IVA. La próxima elección de la dirigencia, sin embargo, ha llevado al presidente del PAN a radicalizar su postura con respecto a la reforma fiscal. Ahora no sólo
son Ernesto Cordero y su grupo los que se oponen a los planteamientos del
gobierno, también Gustavo Madero ha enfatizado que no permitirá que esta
reforma pase.
El pleito de calle entre panistas está influyendo en el
ambiente de negociación dentro del Pacto por México y el Congreso. No solamente
afecta el debate de la reforma fiscal, impacta también en las reformas político-electoral
y energética. El PAN, al respecto, ha dicho que no discutirá la segunda si
antes no se debate sobre el sistema político de México.
Muchos podrán defender el rol que el PAN está jugando en
esta coyuntura. Dirán que en política todo se negocia. Concluirán que si el
Congreso concreta sólo una miscelánea fiscal será por la poca capacidad de
negociación del gobierno, del PRI y del PRD. Tendrán razón…
Los días que vienen se antojan intensos y complicados. Pero
por lo mismo, nuestros políticos deben desempeñarse de manera profesional y
valiente. Diputados y senadores deben procurar un trabajo legislativo que tenga
como sustento argumentos sólidos y no cálculos mediocres. Inclusive todos nosotros, como sociedad, debemos participar
activamente. Desde las redes sociales y en los espacios públicos debemos
defender y difundir nuestro apoyo a las propuestas que consideramos útiles. Debemos asumir nuestra
responsabilidad, pensar en grande. Es ahora o nunca.
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