Hoy la historia es otra. Escribo sobre una niña
con un inmenso talento para narrar el futuro. Lo hago porque en sus textos encuentro
una pasión que perfila un porvenir fascinante y alentador.
Su tema son las criptomonedas. Desde un lenguaje razonable, todos los miércoles se encarga de explicar su funcionalidad y lo que están llamadas a ser en los años venideros. Lo que más disfruto de su columna es el énfasis que pone en un hecho incuestionable: todo aquello que pasará ya está pasando hoy día.
La idea me recuerda a Borges y al papel que el tiempo juega en sus cuentos.
Para aquellos que la incertidumbre les genera una sensación de fragilidad, acercarse a estos textos puede resultar reconfortante y, desde luego, pedagógico. En lo que a mí respecta, seguiré leyéndola cada semana para avanzar a paso firme en mi estrategia de inversión en criptomonedas.
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