Jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo viajarán esta
semana a Davos, Suiza, para participar en la 44° Reunión del Foro Económico
Mundial. Junto a líderes empresariales y figuras públicas internacionales,
representantes de distintos países dialogarán sobre las fuerzas que están
transformando al planeta y sus implicaciones en las sociedades, la
política y los negocios.
La reunión de este año plantea temas profundos sobre los
que se ha discutido poco dada la prevalencia que la crisis económica global de
2008 ha tenido en la agenda internacional. Uno de estos temas tiene que ver con
los impactos de las innovaciones. Hoy en día los avances científicos y las nuevas
tecnológicas están transformando la forma en que vivimos, aprendemos, nos
comunicamos y nos relacionamos. Hacia el futuro resultará imprescindible lograr que estas
innovaciones sean una oportunidad y no una amenaza para la gente, las
organizaciones, las industrias y las instituciones.
Otro tema que se abordará es el crecimiento incluyente. A
lo largo de las últimas décadas el constante aumento de la inequidad y la falta
de modelos que garanticen un crecimiento sostenido han puesto en duda las
herramientas globales, regionales e industriales de las que podemos echar manos
para alcanzar la prosperidad. El reto, entonces, es identificar e impulsar modelos,
sectores e industrias que puedan generar un crecimiento equitativo.
En la reunión anual del Foro Económico Mundial también se
hablará sobre las nuevas expectativas sociales. Al respecto, se tiene
contemplada la discusión en torno a la falta de confianza en los líderes
gubernamentales y empresariales a raíz de la crisis económica. Resultará
oportuno, en este sentido, establecer compromisos y planes de acciones para
lograr que los negocios sean sustentables y que los gobiernos se vuelvan más
transparentes.
Por último, se abordarán los impactos que una población
mundial de 9 mil millones de habitantes tiene sobre el planeta. Debido a que hoy
muchas personas son más sanas y viven más tiempo, los recursos naturales se
vuelven escasos y el deterioro ambiental aumenta. En función de ello, es importante
encontrar las fórmulas que permitan que el crecimiento económico se traduzca en
mejoras sustanciales para las sociedades sin que se amenace el
equilibrio ambiental.
La reunión de este año en Davos tiene un significado muy
especial para México. El jueves 23 de enero está contemplado que el Presidente
Enrique Peña Nieto exponga la
experiencia de la modernización del marco jurídico nacional. Es
previsible que Peña Nieto aproveche el espacio para detallar las oportunidades
que las reformas abrirán a los inversionistas. Los empresarios, sobra decirlo,
estarán muy interesados en escuchar lo que el Presidente diga sobre la apertura
energética y del sector de las telecomunicaciones.
Otro elemento que le da un significado especial al foro
es la situación de contrastes que vive el país. Con el mismo interés que se
escuchará al Presidente de México hablar sobre las reformas estructurales, los
inversionistas estarán atentos a lo que se diga sobre los problemas de seguridad y los retos para implantar
las leyes secundarias. Michoacán y la consulta
popular en relación a la reforma energética serán temas que la audiencia
esperará que se aborden.
Peña Nieto y los funcionarios que lo acompañen tendrán la
oportunidad para convencer a los asistentes de que el gobierno tiene control y
rumbo. Ante líderes y figuras globales, la ocasión lo amerita.