domingo, 19 de enero de 2014

La ocasión lo amerita

Jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo viajarán esta semana a Davos, Suiza, para participar en la 44° Reunión del Foro Económico Mundial. Junto a líderes empresariales y figuras públicas internacionales, representantes de distintos países dialogarán sobre las fuerzas que están transformando al planeta y sus implicaciones en las sociedades, la política y los negocios.

La reunión de este año plantea temas profundos sobre los que se ha discutido poco dada la prevalencia que la crisis económica global de 2008 ha tenido en la agenda internacional. Uno de estos temas tiene que ver con los impactos de las innovaciones. Hoy en día los avances científicos y las nuevas tecnológicas están transformando la forma en que vivimos, aprendemos, nos comunicamos y nos relacionamos. Hacia el futuro resultará imprescindible lograr que estas innovaciones sean una oportunidad y no una amenaza para la gente, las organizaciones, las industrias y las instituciones.

Otro tema que se abordará es el crecimiento incluyente. A lo largo de las últimas décadas el constante aumento de la inequidad y la falta de modelos que garanticen un crecimiento sostenido han puesto en duda las herramientas globales, regionales e industriales de las que podemos echar manos para alcanzar la prosperidad. El reto, entonces, es identificar e impulsar modelos, sectores e industrias que puedan generar un crecimiento equitativo.

En la reunión anual del Foro Económico Mundial también se hablará sobre las nuevas expectativas sociales. Al respecto, se tiene contemplada la discusión en torno a la falta de confianza en los líderes gubernamentales y empresariales a raíz de la crisis económica. Resultará oportuno, en este sentido, establecer compromisos y planes de acciones para lograr que los negocios sean sustentables y que los gobiernos se vuelvan más transparentes.

Por último, se abordarán los impactos que una población mundial de 9 mil millones de habitantes tiene sobre el planeta. Debido a que hoy muchas personas son más sanas y viven más tiempo, los recursos naturales se vuelven escasos y el deterioro ambiental aumenta. En función de ello, es importante encontrar las fórmulas que permitan que el crecimiento económico se traduzca en mejoras sustanciales para las sociedades sin que se amenace el equilibrio ambiental.

La reunión de este año en Davos tiene un significado muy especial para México. El jueves 23 de enero está contemplado que el Presidente Enrique Peña Nieto exponga la experiencia de la modernización del marco jurídico nacional. Es previsible que Peña Nieto aproveche el espacio para detallar las oportunidades que las reformas abrirán a los inversionistas. Los empresarios, sobra decirlo, estarán muy interesados en escuchar lo que el Presidente diga sobre la apertura energética y del sector de las telecomunicaciones.

Otro elemento que le da un significado especial al foro es la situación de contrastes que vive el país. Con el mismo interés que se escuchará al Presidente de México hablar sobre las reformas estructurales, los inversionistas estarán atentos a lo que se diga sobre los problemas de seguridad y los retos para implantar las leyes secundarias. Michoacán y la consulta popular en relación a la reforma energética serán temas que la audiencia esperará que se aborden.

Peña Nieto y los funcionarios que lo acompañen tendrán la oportunidad para convencer a los asistentes de que el gobierno tiene control y rumbo. Ante líderes y figuras globales, la ocasión lo amerita. 

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