domingo, 5 de enero de 2014

Acompáñame

El 2013 resultó fascinante. Fue un año en el que conquisté nuevas distancias y en el que aprendí un montón de cosas. Lo recuerdo, como a ninguno otro, por sus contrastes.

Desde el primer día de enero tracé un plan de vuelo. Convencido de sus beneficios, muchas veces lo seguí. También hubo momentos en que me aparté de él. A veces por valentía, a veces por miedo. Pero siempre traté de ser disciplinado y coherente. Cuando lo hice, logré mucho. Cuando no, llegué a frustrarme.

En 2013 caminé junto a gente extraordinaria. Aproveché su compañía para desafiar dogmas. También me crucé en la vida de personas desconocidas. Procuré asimilar sus pasiones y descubrirme en su mirada. Por lo vivido, confieso que me gustaría encontrarme con ellas y con ellos para seguir aprendiendo y, por qué no, continuar buscándole el lado obscuro a la luna.

Una de las cosas más útiles que hice fue desprenderme de complicaciones pasadas. Gracias a ello logré andar ligero. Corrí sin mirar atrás y me sentí feliz. Después de todo, siempre ha existido un mañana.

Hoy, después de 12 meses, soy diferente. Tengo un humor marcadamente más agrio y otras características menos perceptibles. Intento ser más discreto en mis formas y procuro evitar hablar con el hígado: las palabras tienen más sentido y suenan mejor cuando se piensan.

Para México también fue un año fascinante y lleno de contrastes. Empezando por la parte económica, que tiene una gran relevancia, en su primer año de gobierno la administración del Presidente Enrique Peña Nieto sorteó con poca fortuna los retos que se presentaron. Por lo que hizo y dejó de hacer, el Ejecutivo tuvo que reducir las proyecciones de crecimiento del PIB para 2013, que empezaron en 3.5% y terminaron en 1.2%.

Afortunadamente no todo fue malo. Ahí está lo ocurrido en materia de acuerdos. En este sentido, en los últimos 12 meses el gobierno y los partidos políticos representados en el Congreso lograron concretar reformas profundas e importantes que modificarán la vida nacional.

El reto para este año que inicia es lograr que estas reformas vengan acompañadas de leyes sólidas que permitan al Estado mexicano ofrecer beneficios a la sociedad. No será fácil, intereses muy poderosos amenazan con socavar los cambios emprendidos.

Mención especial tienen la reforma energética. Si bien las modificaciones en esta materia permitieron ampliar de manera agresiva la participación privada en las industrias eléctrica y petrolera, hasta el momento no hay elementos que permitan tener certeza sobre la utilidad de los cambios.

Para lograr que la apertura sea exitosa es necesario que todos los involucrados en el sector nos esforcemos por construir leyes secundarias que permitan maximizar el valor de la producción eléctrica y de hidrocarburos a través de reglas claras y respetadas. Pemex y CFE deberán estar en el centro del tablero energético.

Eso es en cuanto a los destinos del país. En cuanto a mí, el reto que me he planteado es vivir intensamente cada uno de los 365 días de este 2014. No será fácil, tengo que vencer viejos vicios y dejar de lado pequeños rencores. Lo bueno es que estoy decidido a lograrlo.


Y no sé qué es, pero algo me dice que podré hacerlo si tú me acompañas…  

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