domingo, 5 de mayo de 2013

Adiós a la luna de miel

No hay plazo que no se cumpla ni fecha que no llegue. Después de 156 días en el poder, parecería que Enrique Peña Nieto y su equipo han perdido fortaleza y efectividad. El ambiente político se crispa, el Pacto por México se tambalea, las reformas se atoran y, por si fuera poco, se empiezan a percibir signos de ingobernabilidad.

Durante los primeros meses de gobierno, la actual Administración mostró oficio político para abordar y procesar temas de la mayor importancia. Bajo una novedosa y efectiva estructura institucional, llamada Pacto por México, el gobierno federal y los principales partidos políticos concretaron diversas reformas legislativas. La más importante, o por lo menos la más visible, fue la relacionada al tema educativo.

Eran tiempos con viento a favor. El PAN y el PRD apoyaban todos los planteamientos del Ejecutivo, la opinión pública reaccionaba de manera favorable al ímpetu presidencial y Peña Nieto se consagraba con decisiones valientes, como el oportuno encarcelamiento de la lideresa magisterial.

A medida que transcurría el tiempo, el ambiente político fue cambiando. En el Congreso surgieron disputas entre ambas Cámaras. Las diferencias afloraron con la Ley de Contabilidad Gubernamental, aprobada solamente en el Senado, y alcanzaron su cenit con la reforma en telecomunicaciones.

Mientras los celos legislativos trascendían, el Pacto por México se tambaleó cuando el PAN denunció a funcionarios del gobierno federal por el manejo ilegal de recursos pertenecientes a la Cruzada contra el Hambre. La crisis escaló después de que el Presidente mostrara su apoyo público a la titular de la Sedesol, encargada de implantar la Cruzada. La respuesta presidencial ofendió a los panistas, quienes anunciaron su ausencia del Pacto por México. Sin dejar pasar tiempo, el PRD hizo lo propio.

Este desencuentro ocurrió en los días en que el gobierno federal tenía planeado presentar la reforma financiera. Para distender los ánimos y conservar con vida al Pacto por México, Peña Nieto decidió posponer la presentación de esta reforma hasta que los involucrados ratificaran su confianza en el acuerdo. Aun cuando no pasaron muchos días para que PAN y PRD anunciaran su permanencia en el Pacto por México, los tiempos legislativos han obligado a atrasar la presentación de la reforma financiera hasta que inicie un nuevo periodo legislativo en septiembre.

La reforma financiera no es la única que se ha pospuesto. Quedan en el tintero otras propuestas legislativas que, aunque de menor calado, son esenciales para que el país cuente con un andamiaje institucional sólido. Está pendiente de aprobarse, como ya se dijo, la Ley de Contabilidad Gubernamental, que permitiría transparentar el gasto público de los gobiernos estatales y municipales. En esta misma situación están las modificaciones a la Ley del IMSS, necesarias para sanear las finanzas del instituto público de salud. También faltan por abordarse las leyes que reglamentan la reforma educativa.

Los retos que se vislumbran en la arena legislativa no son los únicos ni los más preocupantes. A últimas fechas el país ha entrado en una dinámica social complicada. Las movilizaciones de la Ceteg en Guerrero, la toma de instalaciones de la UNAM por uno grupo de jóvenes inconformes y el aumento de la violencia e inseguridad en Michoacán, son señales que sugieren un problema de gobernabilidad serio.

El Presidente Peña Nieto y su equipo deben atender con prontitud los brotes de ingobernabilidad que empiezan a ser cada vez más notorios. En el contexto actual, solucionar este problema no es fácil. El gobierno ha dejado claro que una de sus prioridades es mantener con vida al Pacto por México, lo que podría atarle las manos al momento de hacer valer el estado de derecho. 

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