domingo, 19 de mayo de 2013

Barca sin rumbo

No hay viento favorable para barca sin rumbo. A pesar de que los resultados de las pasadas elecciones presidenciales significaban una extraordinaria oportunidad para replantear su funcionamiento, el PAN no ha podido sacudirse la derrota y continúa inmerso en una batalla interna que lo ha desgastado y dividido. Hoy, producto de este conflicto, se ve a un partido político que contrasta de forma clara con aquella oposición seria y propositiva en la que se erigió a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

La crisis alcanzó niveles sorprendentes después de que el presidente del PAN, Gustavo Madero, anunciara la destitución de Ernesto Cordero al frente del grupo parlamentario del blanquiazul en el Senado. De acuerdo con Madero, el ex coordinador de los senadores panistas tomó decisiones que muestran falta de coordinación y unidad en el partido.

El líder del PAN se refería a las reacciones que desencadenó el senador Cordero con su propuesta de reforma política, la cual dio a conocer un día después de que Gustavo Madero y los diputados panistas presentaran un planteamiento en la misma materia.

Es evidente que detrás de las diferencias entre el presidente del PAN y el senador subyace una encarnizada lucha por el control del partido. El grupo del ex presidente Felipe Calderón, pequeño y compacto, intenta desplazar a los panistas que no son afines, representados por Gustavo Madero, en aras de definir el discurso de oposición con el que habrán de presentarse en todo este sexenio.

En lo que se ha reparado poco, no obstante, es en las razones que han hecho que las diferencias sean tan notorias. Identificar estas razones resulta esencial para entender la magnitud de la crisis, sobre todo si tomamos en cuenta que a lo largo de su existencia el PAN se había caracterizado por tener la capacidad de discutir de forma institucional su funcionamiento.  

En este sentido, es oportuno recordar que la relación que Calderón estableció con su partido en el sexenio pasado es la causa de estas grandes diferencias. Como presidente de México, Calderón utilizó los recursos y la fuerza del gobierno para mover al blanquiazul de acuerdo a sus intereses. Puso y quitó a presidentes del PAN, removió a Santiago Creel de la coordinación del partido en el Senado, obligó a los panistas en el Congreso a apoyar su errática estrategia de seguridad, apoyó abiertamente a Ernesto Cordero como precandidato presidencial y, habiendo perdido éste, boicoteó, con su injerencia, la campaña de Josefina Vázquez Mota.

El grupo del ex presidente Calderón acierta al proponer que el PAN sea una oposición verdadera, un partido político que sepa decirle no al Ejecutivo. No obstante, Ernesto Cordero, Javier Lozano, Roberto Gil Zuarth y otros tantos calderonistas deberían recordar que como funcionarios públicos y panistas generaron divisiones y encono hacia el interior del blanquiazul. Sería oportuno, además, que Felipe Calderón reconociera que el principal responsable de la derrota panista en las elecciones presidenciales de 2012 fue él. Tal responsabilidad está establecida en las reglas no escritas de nuestro sistema político: el Presidente en turno tiene la responsabilidad histórica de lograr que su partido gane las elecciones.

Quizá entonces, después de que el grupo calderonista recuerde que generaron divisiones y que son los responsables de la derrota de 2012, el PAN podría volver a ser la oposición seria, propositiva y atractiva que fue en el pasado. 

2 comentarios:

  1. No me queda claro a qué te refieres por ser una "oposición seria, propositiva y atractiva." Pues hoy tenemos que es un participante importante en el Pacto por México, y eso implica que está participando en la toma de decisiones que se están traduciendo en reformas constitucionales.
    Refieres que es importante tener en cuenta las razones del conflicto interno, pero no las enuncias. Todo lo dejas a una mera suposición de disputa por el control partidista, pero aún así no queda claro el para qué de ese control.
    En entrevistas Madero lo ha dicho claro, sustituyó a Cordero por que él requiere un líder en el senado que le apoye a negociar dentro del Pacto por México.
    Y contrario a lo que planteas, el PAN sigue actuando institucionalmente, tan es así que por eso se dio la destitución de Cordero basado en los estatutos. El asunto es que, como todo partido que de diste de serlo, tiene grupos internos y cada vez está más fragmentada su coalición dominante. Generar cooperación es cada vez más complejo. Y este conflicto interno del panismo creo que tiene raíces más añejas desde que el ala pragmática del panismo ascendió en los ochentas y noventa, y no han sabido generar los mecanismos institucionales para resolverlos más allá de sus "códigos" informales panistas.
    Creo que tu comentario es ambiguo, no queda clara la idea inicial y su cierre. Sugiero que remarques con más fuerza tu argumento principal.

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  2. Muchas gracias por tu crítica, tutaman. La idea principal de mi argumento, y que abordas ligeramente en tu comentario, tiene que ver con el hecho de que los conflictos internos no le permiten al PAN tener claridad de rumbo.

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