No hay viento favorable para barca sin rumbo. A pesar de
que los resultados de las pasadas elecciones presidenciales significaban una extraordinaria
oportunidad para replantear su funcionamiento, el PAN no ha podido sacudirse la
derrota y continúa inmerso en una batalla interna que lo ha desgastado y
dividido. Hoy, producto de este conflicto, se ve a un partido político que
contrasta de forma clara con aquella oposición seria y propositiva en la que se
erigió a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.
La crisis alcanzó niveles sorprendentes después de que el
presidente del PAN, Gustavo Madero, anunciara la destitución de Ernesto Cordero al frente del grupo parlamentario
del blanquiazul en el Senado. De acuerdo con Madero, el ex coordinador de los senadores panistas
tomó decisiones que muestran falta de coordinación y unidad en el partido.
El líder del PAN se refería a las reacciones que desencadenó
el senador Cordero con su propuesta de reforma política, la cual dio a conocer
un día después de que Gustavo Madero y los diputados panistas presentaran un
planteamiento en la misma materia.
Es evidente que detrás de las diferencias entre el
presidente del PAN y el senador subyace
una encarnizada lucha por el control del partido. El grupo del ex presidente Felipe Calderón,
pequeño y compacto, intenta desplazar a los panistas que no son afines,
representados por Gustavo Madero, en aras de definir el discurso de oposición
con el que habrán de presentarse en todo este sexenio.
En lo que se ha reparado poco, no obstante, es en las razones
que han hecho que las diferencias sean tan notorias. Identificar estas razones resulta
esencial para entender la magnitud de la crisis, sobre todo si tomamos en
cuenta que a lo largo de su existencia el PAN se había caracterizado por tener la capacidad de discutir de forma institucional
su funcionamiento.
En este sentido, es oportuno recordar que la relación
que Calderón estableció con su partido en el sexenio pasado es la causa de
estas grandes diferencias. Como presidente de México, Calderón utilizó los
recursos y la fuerza del gobierno para mover al blanquiazul de acuerdo a sus
intereses. Puso y quitó a presidentes del PAN, removió a Santiago Creel de la
coordinación del partido en el Senado, obligó a los panistas en el Congreso a
apoyar su errática estrategia de seguridad, apoyó abiertamente a Ernesto
Cordero como precandidato presidencial y, habiendo perdido éste, boicoteó, con
su injerencia, la campaña de Josefina Vázquez Mota.
El grupo del ex presidente Calderón acierta al proponer
que el PAN sea una oposición verdadera, un partido político que sepa decirle no
al Ejecutivo. No obstante, Ernesto Cordero, Javier Lozano, Roberto Gil Zuarth y
otros tantos calderonistas deberían recordar que como funcionarios públicos y
panistas generaron divisiones y encono hacia el interior del blanquiazul. Sería
oportuno, además, que Felipe Calderón
reconociera que el principal responsable de la derrota panista en las
elecciones presidenciales de 2012 fue él. Tal responsabilidad está establecida en las reglas no
escritas de nuestro sistema político: el Presidente en turno tiene la
responsabilidad histórica de lograr que su partido gane las elecciones.
Quizá entonces, después de que el grupo calderonista recuerde que generaron divisiones
y que son los responsables de la derrota de 2012, el PAN podría volver a ser la
oposición seria, propositiva y atractiva que fue en el pasado.
No me queda claro a qué te refieres por ser una "oposición seria, propositiva y atractiva." Pues hoy tenemos que es un participante importante en el Pacto por México, y eso implica que está participando en la toma de decisiones que se están traduciendo en reformas constitucionales.
ResponderEliminarRefieres que es importante tener en cuenta las razones del conflicto interno, pero no las enuncias. Todo lo dejas a una mera suposición de disputa por el control partidista, pero aún así no queda claro el para qué de ese control.
En entrevistas Madero lo ha dicho claro, sustituyó a Cordero por que él requiere un líder en el senado que le apoye a negociar dentro del Pacto por México.
Y contrario a lo que planteas, el PAN sigue actuando institucionalmente, tan es así que por eso se dio la destitución de Cordero basado en los estatutos. El asunto es que, como todo partido que de diste de serlo, tiene grupos internos y cada vez está más fragmentada su coalición dominante. Generar cooperación es cada vez más complejo. Y este conflicto interno del panismo creo que tiene raíces más añejas desde que el ala pragmática del panismo ascendió en los ochentas y noventa, y no han sabido generar los mecanismos institucionales para resolverlos más allá de sus "códigos" informales panistas.
Creo que tu comentario es ambiguo, no queda clara la idea inicial y su cierre. Sugiero que remarques con más fuerza tu argumento principal.
Muchas gracias por tu crítica, tutaman. La idea principal de mi argumento, y que abordas ligeramente en tu comentario, tiene que ver con el hecho de que los conflictos internos no le permiten al PAN tener claridad de rumbo.
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