domingo, 1 de diciembre de 2013

El revire


Cuando toque a tu puerta por la mañana y te invite a salir, dame la mano. Entiendo que puedas tener dudas o miedo. Sé que han intentado lastimarte y que no te gusta perder el tiempo. Pero cuando llegue ese día, toma en cuenta que soy un hombre honesto y de lealtades. Así que respira profundo y anímate a salir. Regálate esa oportunidad.

Cuando estemos caminando por las calles, dame la mano. Al poco tiempo te descubrirás caminando pausadamente, con la sensación de tener un rumbo claro. Juntos tendremos la oportunidad de ver y aprender un montón de cosas. Yo te cederé el paso a la entrada de los museos que visitemos y tú te sentirás segura caminando a mi lado. Empezarás a disfrutar el día.

Cuando estemos comiendo, dame la mano. De lo que se trata es de tener un pretexto que nos permita acortar las distancias. Para acompañar la comida pediré una botella de vino. Podremos dejar a un lado las inhibiciones, será una buena decisión. Además, tendré los ánimos de recitarte uno y mil poemas. Más que cursis, los encontrarás bastante divertidos. Nos reiremos como locos.

Cuando estemos en un café, dame tu mano. Como si se tratara del mayor tesoro de este mundo, la tomaré entre las mías. De esta forma podré apretarla cada vez que me sonrías. Nos sentiremos muy cómodos juntos. Hablarás con una claridad temible y yo escucharé con atención. A veces yo también hablaré.

Cuando estemos en el cine, dame la mano. Así me mantendrás a raya. Y no es que te quiera poner a lidiar con expresiones hormonales, lo que pasa es que siento una profunda atracción por ti. Por eso, en honor a la verdad debo advertirte que las futuras visitas al cine podrían convertirse en materia de conflicto: no importa que la película sea un fiasco o que tenga los mejores efectos de producción, yo siempre procuraré acercarme a ti.

Cuando estemos en una fiesta y te invite a bailar, dame la mano. Llegaremos a la pista sorteando obstáculos temibles y una que otra impertinencia. Abrazado a tu cintura disfrutaré de la música que transforma a las nuevas generaciones. Daremos vueltas y vueltas sin parar. Llegará un momento en que dejemos de pensar en los demás para atender nuestros reclamos.

Cuando llegue la noche y te deje en tu casa, dame la mano. De esta forma resultará imposible cerrar la puerta. Tendré que pasar contigo o tú tendrás que quedarte conmigo. Nos tomará poco tiempo el decidirlo. Porque para ese entoces, después de haber pasado un día juntos, tendremos la certeza de haber tocado el cielo. El mundo será nuestro. 

domingo, 13 de octubre de 2013

Los días que vienen

Por un momento pensé en el cumpleaños de los tres tristes viejos y sonreí

Los días que vienen se antojan intensos y complicados. En el Congreso se discutirá uno de los temas que generan más calor entre la sociedad: la reforma fiscal.

Por ley, los diputados tienen hasta el 20 de octubre para aprobar la Ley de Ingresos de 2014. Se tendrán que definir, en este contexto, las fuentes de financiamiento del gasto público para el próximo año. Posteriormente tocará el turno de debatir su repartición, completándose de esta forma la discusión de lo que se anunció como la reforma hacendaria.

Dentro de su planteamiento, el Ejecutivo propuso ampliar el ISR a las personas que más ganan, cobrar un IVA en colegiaturas, créditos hipotecarios y renta de inmuebles, así como gravar con un impuesto especial a las bebidas azucaradas y crear un impuesto verde para desincentivar el uso de combustibles. Otros temas menos polémicos pero cuya implantación trastocaría la estructura de las finanzas públicas, complementaron la propuesta del gobierno. Tal es el caso del seguro de desempleo y la pensión universal.

Del planteamiento que el Presidente Enrique Peña Nieto dio a conocer en agosto pasado, los legisladores han dicho que el IVA en colegiaturas, créditos hipotecarios y renta de inmuebles no transitará. Argumentando que su aprobación afectaría a las clases medias, empiezan a explorar otras opciones que no atenten contra este segmento de la población y que permitan, al mismo tiempo, conservar los niveles de gasto público propuestos por el Ejecutivo.

Una de las alternativas que se baraja tiene que ver con el precio del petróleo. En el Paquete Económico 2014 el gobierno propuso un precio promedio de 81 dólares por barril para la mezcla mexicana de exportación. Con los cambios a la estructura del IVA prácticamente descartados, los diputados y la Secretaría de Hacienda están considerando obtener más dinero a través de la venta de petróleo sin la necesidad de afectar a las clases medias con la introducción de impuestos. En el fondo, no obstante, esto implica continuar con la dependencia del petróleo.

El PAN  ha jugado un papel particular en esta discusión. La presión de los legisladores de este partido, principalmente de algunos senadores, funcionó para que el gobierno descartara muy rápido y sin mucha oposición los cambios en la estructura del IVA. La próxima elección de la dirigencia, sin embargo, ha llevado al presidente del PAN a radicalizar su postura con respecto a la reforma fiscal. Ahora no sólo son Ernesto Cordero y su grupo los que se oponen a los planteamientos del gobierno, también Gustavo Madero ha enfatizado que no permitirá que esta reforma pase.

El pleito de calle entre panistas está influyendo en el ambiente de negociación dentro del Pacto por México y el Congreso. No solamente afecta el debate de la reforma fiscal, impacta también en las reformas político-electoral y energética. El PAN, al respecto, ha dicho que no discutirá la segunda si antes no se debate sobre el sistema político de México.

Muchos podrán defender el rol que el PAN está jugando en esta coyuntura. Dirán que en política todo se negocia. Concluirán que si el Congreso concreta sólo una miscelánea fiscal será por la poca capacidad de negociación del gobierno, del PRI y del PRD. Tendrán razón…

Los días que vienen se antojan intensos y complicados. Pero por lo mismo, nuestros políticos deben desempeñarse de manera profesional y valiente. Diputados y senadores deben procurar un trabajo legislativo que tenga como sustento argumentos sólidos y no cálculos mediocres. Inclusive todos nosotros, como sociedad, debemos participar activamente. Desde las redes sociales y en los espacios públicos debemos defender y difundir nuestro apoyo a las propuestas que consideramos útiles. Debemos asumir nuestra responsabilidad, pensar en grande. Es ahora o nunca. 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Liderazgos incompletos

Insisto: qué fascinante es escuchar a una mujer inteligente

Los líderes transforman realidades. Además de ser disciplinados y generosos, se caracterizan por traducir en hechos concretos las ideas y los sueños. Son, en pocas palabras, mujeres y hombres de acción.

El jueves pasado el Secretario de Hacienda compareció ante el Pleno del Senado con motivo del análisis del primer informe de gobierno del Presidente Peña Nieto. En el acto, el Dr. Luis Videgaray reconoció que en 2013 la economía mexicana crecerá por debajo de su potencial.  El funcionario explicó que el magro crecimiento tiene que ver con factores externos, con afectaciones en la industria de la vivienda y con la ejecución del gasto público.

Los partidos de oposición aprovecharon la presencia del titular de Hacienda en el recinto legislativo para criticar con dureza el desempeño de la actual administración. El senador Ernesto Cordero, del PAN, señaló que el motor interno de la economía está detenido como consecuencia de las malas decisiones de política pública emprendidas por el gobierno actual. Bastaron diez meses, dijo, para que el promisorio futuro económico de México se desdibujara.

Desde la izquierda las críticas también fluyeron. El senador Manuel Bartlett, del Partido del Trabajo, habló de la falta de inversión pública y del aumento de la pobreza.  El legislador perredista Armando Ríos Piter, por su parte, consideró que la economía mexicana está en riesgo de una recesión.

En una muestra de oficio y conocimiento, el Secretario de Hacienda respondió de manera puntual a las interrogantes de los senadores.  A pesar de que muchas de las preguntas no estaban relacionadas con la economía, el funcionario las desahogó con destreza y claridad. Después de una larga y complicada comparecencia, quedó demostrado que el Dr. Videgaray es un profesional con dominio de tema.

A pesar de ello, este año la economía de México crecerá por debajo de 3.5%. En 2013, según las nuevas estimaciones oficiales, el crecimiento será de 1.7%, un desempeño mediocre e inferior comparado al de otros países con los que el país compite.

Por más que la Secretaría de Hacienda argumente que las condiciones externas y las inundaciones provocadas por las recientes lluvias han afectado el crecimiento, es necesario reconocer que el manejo de la economía nacional ha sido poco acertado. Podría decirse, inclusive, que los funcionarios que dirigen esta dependencia no han sido capaces de tomar decisiones oportunas.

Está claro, pues, que hoy nadie puede poner en duda el conocimiento del Dr. Videgaray, muchos menos su amplia inteligencia. Lo que sí se le puede cuestionar es su capacidad para materializar el objetivo económico que la actual administración estableció: un crecimiento alto y sostenido.

En estos tiempos inciertos y difíciles, los ciudadanos debemos exigir líderes que tengan la creatividad y la experiencia para transformar realidades. A final de cuentas de lo que se trata es de construir un país que alcance sus sueños.  

domingo, 22 de septiembre de 2013

Tiempos mejores

A principios de septiembre el gobierno presentó su propuesta de Reforma Hacendaria. En primera instancia el planteamiento generó reacciones positivas. Lo más destacable, quizá, es que los principales partidos de oposición se hayan mostrado dispuestos a discutirla. No obstante este logro, las críticas y el rechazo social hacia la propuesta del gobierno continúan aumentando conforme pasan los días.

En un inició sorprendió que el gobierno no contemplara un IVA sobre alimentos y medicinas. Desde que Peña Nieto llegó a la Presidencia y el PRI modificó sus documentos internos, muchos creían que el gobierno optaría por esta alternativa. Se pensaba que la nueva administración pondría a prueba su capacidad de operación con planteamientos valientes.

La dirigencia del PRD fue la primera en festejar la orientación del proyecto de reforma. El presidente del partido, Jesús Zambrano, aseguró que la propuesta aborda el problema de la desigualdad social al no gravar productos básicos y al proponer una nueva Ley del ISR para poner impuestos a los que más tienen.

El PAN, aunque cauto y crítico, también aceptó como favorables algunos planteamientos de la reforma. En voz de su líder, Gustavo Madero, este partido consideró que entre los elementos de la propuesta que merecen aprobación están el proyecto de pensiones a personas mayores de 65 años y el plan para que los trabajadores formales gocen de un seguro de desempleo.

Ante el respaldo del PRD y la cautela del PAN, las cúpulas empresariales reaccionaron con prudencia. El mismo día en que el Ejecutivo presentaba su propuesta, los empresarios señalaron que harían el esfuerzo por cumplir con el planteamiento hacendario. Molestos y heridos, agregaron que trabajarían por transparentar el ejercicio del gasto público.

A medida que pasan los días, sin embargo, el estudio y análisis de los planteamientos sugieren que la propuesta de Reforma Hacendaria podría resultar limitada en contenido y objetivos. Dejando a un lado propuestas absurdas como el IVA a las colegiaturas, hay temas sobre los que es necesario debatir.

El Ejecutivo, particularmente la Secretaría de Hacienda, no ha explicado cómo se ampliará la base tributaria. Este es un tema muy importante toda vez que parecería que, con la nueva Ley del ISR, serán las mismas personas físicas y morales las que tengan que pagar más impuestos.

Por otro lado, Hacienda señala que serán los más ricos los que paguen más. El argumento, sin embargo, resulta poco creíble si se toma en cuenta que el proyecto hacendario incluye un IVA a la renta y venta de casas y departamentos.

No queda claro, tampoco, qué esfuerzos realizará el gobierno como parte de un nuevo acuerdo hacendario. ¿Qué acciones emprenderá para hacer más eficiente y transparente el ejercicio del gasto de gobierno? ¿Por qué no incluye medidas contundentes de austeridad burocrática?

Al gobierno le falta un largo trecho para sacar adelante su Reforma Hacendaria. En este camino la inconformidad de la sociedad va ganando espacio. En el fondo, tal vez, lo que la gente reclama no es una “mejor” propuesta sino un compromiso claro, un verdadero esfuerzo, algo que le dé certeza sobre su futuro. Al final de cuentas México merece tiempos mejores. 

domingo, 8 de septiembre de 2013

Medias verdades

Es medio día cuando el líder toma el micrófono. La gente aglutinada sobre Avenida Juárez guarda silencio, han esperado con paciencia y expectación este momento.

El discurso inicia con una mención a los maestros. A esos que han desquiciado la ciudad de México en las últimas semanas y que decidieron permanecer en el Zócalo hasta que sus demandas sean atendidas les manifiesta su respeto y solidaridad. Sabe que su apoyo le serviría para fortalecer la movilización ciudadana pacífica, como describe al movimiento que encabeza.

No tarda mucho en lanzar su primer dardo: la política económica implantada desde hace 30 años ha provocado la ruina del país. El entreguismo del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, de acuerdo con él, resulta particularmente obsceno. Políticos corruptos, traficantes de influencias, neoliberalismo y cinismo son algunas de las palabras que exacerban el ánimo de los presentes. En su mayoría son mujeres y hombres de clase baja y media que no dudan en mostrar con gestos y arengas su lealtad al líder. Son, me queda claro, gente franca y valiente.

El discurso está perfectamente estructurado. Resalta la crítica puntual sobre la apertura en sectores estratégicos. En qué nos han beneficiado las privatizaciones de la banca, de las telecomunicaciones, de los ferrocarriles, de la minería y de otras tantas actividades. No hay mucho qué discutir: la ausencia de reguladores fuertes y de reglas claras han hecho que los beneficios se concentren en unos pocos.

Las palabras del líder forman parte de un panorama sombrío y complicado. El cielo, cargado con nubes grises, refleja de forma involuntaria el ánimo nacional. Los problemas de inseguridad siguen latentes. La economía nacional está estancada. La clasificación de la selección mexicana al mundial de fútbol pende de un hilo. Todo es culpa del Presidente Enrique Peña Nieto, al menos eso es lo que creen y gritan los asistentes al acto de este día.

El líder es hábil y aborda la propuesta energética del Ejecutivo de acuerdo con lo que le conviene. Dice que el gobierno quiere reformar el artículo 27 de la Constitución para compartir las ganancias del petróleo con empresas extranjeras.  Plantea que van a reducir los derechos que cubre Pemex para que las empresas extranjeras también paguen menos. Considera, además, que con la reforma al artículo 28 constitucional pretenden privatizar la refinación, la petroquímica, el gas, la industria eléctrica, el transporte y la distribución de los energéticos.

Las medias verdades son mentiras completas. Las diga la actual administración o el líder meseánico. 

Cualquier vocero gubernamental podría explicar que el gobierno plantea reformar el artículo 27 constitucional para aumentar la capacidad de ejecución en la industria petrolera nacional y ampliar la renta petrolera. Podría argumentar que pretende reducir los derechos sobre los hidrocarburos para permitirle a Pemex competir en las mejores condiciones posibles, o que busca reformar el artículo 28 de la Constitución para lograr que, bajo reglas claras, el Estado y los inversionistas puedan ofrecer combustibles y electricidad a precios bajos. ¿Y?

Son tiempos de definición, dice el líder. Vamos a la movilización pacífica, grita con energía. Los más de 30 mil seguidores lo aclaman. Muchos de ellos, si no es que la mayoría, ven en él una autentica esperanza, una solución. Otros, que no están presentes, lo consideran una seria amenaza. 

domingo, 25 de agosto de 2013

Tan lejos como sea posible

No hay viento favorable para barca sin rumbo. Cualquier tentativa, por grande o pequeña, resulta inútil si no hay claridad de objetivo. Además, como decía Nietzsche, no basta con saber qué se quiere. También es necesario saber que se quiere.

Con el paso de los años las osadías se terminan. Los modos desafiantes y arrebatados se remplazan lenta e inconscientemente con actitudes racionales. Llegan los achaques. Quizá no los de la vejez pero sí los que doblegan.

Transcurre el tiempo y las decepciones se acumulan. Las laborales y las del corazón, que son las que más calan. Tarde o temprano la ingenuidad se acaba y uno termina aceptando, con sabiduría, que existen cosas que no se pueden cambiar. Es una lección que se aprende con la edad.

Pero la vida es como un maratón y a pesar de que está llena de obstáculos, vale la pena vivirla. Lo importante, lo sé, no es evitar la parte complicada. De lo que se trata es de tener las agallas necesarias para superar la adversidad: los corredores exitosos también se cansan al subir una cuesta, sólo que se preparan de manera decidida para sobrellevar y superar los momentos difíciles.

He cumplido 35 años y no puedo dejar de pensar en lo afortunado que soy. Para empezar, mi familia me abriga y alienta. Son el punto de partida de mis sueños. Sé que algunas veces no les resulta fácil pero, a pesar de ello, respetan mis decisiones. ¿Cómo podría detenerme teniendo tanto amor?

Tengo, además, a los mejores amigos del mundo. Unos están más locos que otros pero todos han estado junto a mí cuando los he necesitado. Juntos hemos recorrido México y alguno que otro rincón del mundo. Hemos cantado con el mariachi y brindado por las mujeres. Compartimos uno y mil sueños. ¿Cuántas misiones nos falta completar?

También soy afortunado por hacer lo que me gusta. Disfruto mucho trabajando en asuntos que tienen que ver con el destino de mi país. Y, sobre todo, me siento profundamente privilegiado de poder incidir en la transformación de la industria petrolera nacional. Mi mayor pasión, muchos lo saben, es Pemex.

Por lo demás, los que conocen del tema dicen que no hay historia completa sin amor. Estoy consciente de ello. Por eso esperaré a que se escriba mi destino. No tengo prisa. Algo dentro de mí, una intuición quizá, me repite todos los días que ella llegará.

domingo, 18 de agosto de 2013

El peso de las palabras

Las palabras cambian destinos. De la misma forma en que se usan para detallar sueños y proyectos, pueden omitirse para evadir obstáculos y necesidades. Al emplearlas o no, los hombres de Estado, las instituciones y los gobiernos deben asumir plena responsabilidad por las consecuencias que generan.

La propuesta del Ejecutivo para modificar los artículos 27 y 28 de la Constitución es un claro ejemplo de la importancia del uso y omisión de las palabras. En su planteamiento, el Presidente Peña Nieto propone que las “concesiones” sean el único modelo que quede prohibido para explotar los hidrocarburos en México. La sugerencia es que otros modelos, como los “contratos de utilidad compartida”, puedan regularse y emplearse a partir de la leyes secundarias.

Las modificaciones a la Constitución que ha propuesto el gobierno representan un cambio importante con respecto a los modelos que se utilizan en la actualidad para desarrollar los proyectos de petróleo y gas en el país. De concretarse, los particulares tendrían la libertad de explotar los hidrocarburos en un área determinada, siguiendo sus propios planes y asumiendo sus propios riesgos. El Estado, como contraparte, tendría la obligación de pagarles una utilidad por la venta del petróleo que hayan contribuido a explotar en dicha área.

Actualmente esto no ocurre. Pemex es el que elabora los planes de explotación y el que decide en dónde pueden participar los particulares. Por los servicios que prestan, éstos últimos reciben un pago que cubre los costos en los que incurren.  No más.

Para defender su propuesta de reforma energética, el gobierno ha recurrido a la mítica figura del general Lázaro Cárdenas. Argumenta que los cambios constitucionales recientemente sugeridos recuperan cada una de las palabras que el Presidente Cárdenas empleó en 1940 para permitir la participación de particulares en el sector energético.

Es evidente que el Ejecutivo ha rescatado la imagen de Cárdenas para desarticular el discurso de los grupos que se oponen a los cambios constitucionales. Lo que no está claro, sin embargo, es que esta sea la mejor estrategia para defender la propuesta energética de Peña Nieto. En primer lugar porque se sabe que la decisión de Lázaro Cárdenas se dio en un contexto marcado por la debilidad de las instituciones y por la urgencia de poner en marcha la economía de México. En segundo lugar porque ha trascendido que el general reconoció, con el paso del tiempo, que la participación de los particulares en la industria petrolera nacional atentaba contra los intereses de la Nación.

Quizá sería más útil explicar por qué los cambios constitucionales propuestos por el gobierno son la mejor alternativa para ampliar las reservas de hidrocarburos y elevar la producción de petróleo y gas. No es sencillo hacerlo, para ello se requiere de expertos que tengan la capacidad y la claridad para poner en palabras sencillas lo que significan los contratos de utilidad compartida que se desprenderían, según lo dijo el Presidente Peña Nieto, de los cambios a los artículos 27 y 28 de la Constitución.

Quizá, también, sería más conveniente hablar de la necesidad de emprender acciones decididas que nos permitan responder a los retos presentes y futuros. En este sentido, nada más oportuno que destacar la visión y valentía del Presidente Cárdenas, que procuró la mejor política para el país tomando en cuenta los retos del momento. 

domingo, 4 de agosto de 2013

Una ilusión

A mis amigas y amigos del INAP: cuántas historias faltan por contar


Carbón que fue fuego fácil se enciende. Con estas palabras cerré un discurso mal articulado en la cena de graduación de la carrera de relaciones internacionales generación 1997-2002 de la Universidad Iberoamericana. Lo que intentaba, a pesar de mi desafortunada participación, era exhortar a mi generación a seguir creyendo en nuestros sueños.

En el verano de 2011, nueve años después, regresé a las aulas. Llegué con una formación laboral más desarrollada, con cierta prudencia adquirida y con algo de timidez. No sabía lo que me depararían los próximos dos años pero al momento de empezar la maestría en Administración Pública en el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) tenía una ilusión muy clara: llegar tan lejos como fuera posible.

En aquel año, lo recuerdo, el gobierno de Felipe Calderón implementaba una errática estrategia para combatir al crimen organizado. Orientados los esfuerzos en este grave problema, la sociedad no veía mejoras sustanciales en otros temas igualmente importantes, como el económico y el social.

Al inicio de la maestría abordamos la historia política y económica de México. Leímos sobre la forma en que la Revolución Mexicana sirvió para sentar las bases del andamiaje institucional de nuestro país. Aprendimos que en la primera mitad del Siglo XX nuestra nación contó con hombres de Estado que tuvieron la creatividad y la capacidad para instrumentar políticas públicas acertadas que permitieron que México creciera y se modernizara.

Discutimos sobre el papel del Estado y su responsabilidad en la solución de los problemas actuales. En este contexto, analizamos la crisis económica y financiera internacional de 2008-2009. Entendimos que el Mercado, por sí solo, no tiene la capacidad para resolver satisfactoria las necesidades de todos los ciudadanos y que, por ello, es necesaria la prudente intervención del Estado. En lo personal, reafirmé la necesidad de avanzar más allá de cualquier falso dilema: el Mercado fomenta las actividades productivas y el Estado se encarga de garantizar lo intereses de la sociedad, sobre todo los relacionados con los grupos vulnerables.

Aprendimos, además, sobre la importancia de las compras y adquisiciones del gobierno.  Vimos, con frustración, cómo la normatividad es el primer y más grande obstáculo para que los servidores públicos ejecuten en tiempo y forma las licitaciones. Pensando en las dependencias que conforman al gobierno, entendimos de la importancia del buen criterio para poder llevar a cabo los proyectos y lograr la buena marcha del país.

También reflexionamos sobre el papel que el servidor público juega en la administración pública. Una y otra vez coincidimos en que la formación y la capacitación de las personas son el primer paso para tener un gobierno eficiente y eficaz. Entendimos que los servidores públicos, sindicatos incluidos, no pueden concebirse como un problema de las instituciones. Al contrario, éstos deben entenderse como el principal capital con el que cuentan las dependencias para alcanzar sus objetivos.

Hacia el final de la maestría abordamos los problemas que implica el implementar las leyes vigentes. Sobre este tema en particular, destacamos la falta de un Estado de derecho sólido: actualmente el marco jurídico de México está compuesto por normas que no responden a la realidad y que representan un obstáculo para la acción oportuna de gobierno. Por otro lado, las  leyes de nuestro país se respetan poco. Como mexicanos, no estamos acostumbrados a someternos al imperio de la ley.

Estos y muchos otros temas relacionados al Estado, al gobierno y a la administración pública fueron los que tocamos a lo largo de la maestría. En los seis cuatrimestres en que se compone el plan de estudio, nos acompañaron autoridades y profesores extraordinariamente preparados y comprometidos. Soy fiel testigo que ninguno de ellos rehuyó al debate ni tomó represalias por las críticas y cuestionamientos que realizamos. 

Pero la fortuna más grande, sin lugar a dudas, son mis compañeros de generación. ¿Cómo no valorar la pasión con la que se desenvolvieron en clase? ¿Cómo habré de pagarles su amistad? Para mí no hay vuelta de hoja: les ofrezco mi mano para alcanzar sus sueños. Yo sé, por otro lado, que cuento con ellos para hacer lo propio.

domingo, 28 de julio de 2013

Cuando el futuro nos alcance

La imaginación no tiene límites. Los seres humanos somos capaces de elaborar las ideas más sorprendentes. Tenemos, también, la extraordinaria capacidad de ponerlas en marcha: todo lo que es concebible en nuestra imaginación es susceptible de volverse realidad.  

En este mundo, caracterizado por los avances tecnológicos, las únicas constantes son la incertidumbre y el cambio. La investigación y el desarrollo aportan respuestas y soluciones a muchos problemas de la humanidad. Las innovaciones son impresionantes por su utilidad y efectividad. Lo que más impresiona, sin embargo, es el ritmo en que se avanza y lo rápido que las ideas y los productos se vuelven obsoletos.

Basta con adentrarse un poco en los temas del futuro para tomar conciencia de la inmensidad del universo. No es extraño ni difícil conmoverse por las extraordinarias oportunidades que tenemos frente a nosotros. Podemos, incluso, llegar a sentirnos frustrados por lo poco que, como personas, contribuimos a la evolución de la humanidad.

Nuestra creatividad e imaginación, no obstante, han hecho posible que una infinidad de proyectos y productos resuelvan los problemas de la especie humana. Los autos que se manejan solos, por ejemplo, son una propuesta para atender las necesidades presentes. Estos vehículos autónomos son muy útiles para aquellas personas jóvenes o mayores que no están en condiciones de manejar.

Las impresiones en tercera dimensión son, también, una tecnología que facilita la vida de mujeres y hombres. Sirven para crear objetos a partir de un modelo digital sin necesidad de recurrir a procesos de transformación que generan desperdicios e imprecisiones. Esta tecnología permite imprimir prótesis, réplicas de tejidos humanos o crear comida. 

Hacia el mediano plazo, los seres humanos tendremos que acostumbrarnos a vivir con los robots. Estas “máquinas” del futuro realizarán, de forma eficiente, cualquier actividad que desempeña actualmente el hombre. Con su presencia, las relaciones y los procesos económicos se verán transformados en todo el planeta.

En este contexto, cada uno de nosotros tendrá que reflexionar y decidir la forma en que encarará el futuro. Podremos negarnos a aceptar los cambios. Podremos, asimismo, actuar de forma reactiva. Podremos, también, asumir una actitud proactiva para convertirnos en dueños de nuestro futuro. Las nuevas tecnologías, en todo caso, nos ofrecen herramientas para adaptarnos a los cambios. 

Los avances tecnológicos permitirán, por otro lado, que mujeres y hombres vivamos más tiempo. En el futuro no habrá padecimientos incurables, el envejecimiento será tan sólo una opción. Ante esta realidad, el Estado deberá de transformarse para responder a nuevos problemas y desafíos. El principal de ellos estará relacionado con la necesidad de satisfacer las demandas de sociedades cada vez mayores. Tendrá, además, que saber gestionar la relación entre hombres y robots.

No es fácil concebir, entender y aceptar el camino que día a día va tomando la humanidad. Los prejuicios funcionan como falsos dilemas que nos anclan al presente. Pero no sólo eso, también estamos llenos de temores que generan reservas y desconfianzas.

Para superarlas, el papel que desempeñen los jóvenes en todo el mundo será fundamental. Deberán ser ellos los que, con pasión y creatividad, se conviertan en agentes de cambio que orienten el destino del planeta. Su curiosidad deberá ser el punto de partida para que no haya perdedores ni excluidos durante el vertiginoso proceso de evolución de la humanidad. 

domingo, 30 de junio de 2013

Brasil: el ejemplo del campeón

Brasil es el campeón de la Copa FIFA Confederaciones y un líder global. Entre 2000 y 2010 su economía creció a un promedio anual de 3.7%, ligeramente por arriba del crecimiento de América Latina, que en el mismo periodo registró un aumento de 3.0% en su PIB. El “milagro económico brasileño” fue, por lo menos hasta hace poco, motivo de admiración a nivel internacional y razón suficiente para que el economista Jim O'Neill considerara a la nación sudamericana como una de las potencias emergentes que dominará el siglo XXI.

El crecimiento económico brasileño de los primeros años del nuevo siglo se acompañó con medidas sociales acertadas. Los presidentes que gobernaron al país en este periodo, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silvia, implantaron un proceso de inclusión social que permitió que 20 millones de habitantes dejaran la extrema pobreza. Las políticas públicas de izquierda permitieron, también, que el salario mínimo creciera más de 60% y que el desempleo se redujera a mínimos históricos. El éxito del proyecto modernizador de Brasil se vio reflejado, además, en el aumento de la matrícula universitaria.

A las mejoras económicas y sociales se sumaron los éxitos en la industria petrolera. En esos años, la petrolera del Estado, Petrobras, anunció importantes descubrimientos de hidrocarburos en aguas profundas de Brasil. Con estos hallazgos las estimaciones de producción de petróleo se elevaron rápidamente y muchos inversionistas decidieron invertir en la nación carioca para aprovechar las oportunidades que ofrecía la industria.

El panorama del país, no obstante, empezó a deteriorarse tras la crisis económica mundial de 2008-2009. Producto de la desaceleración mundial y del impacto sufrido por muchas naciones con las que Brasil mantiene relaciones comerciales estrechas, la economía brasileña vio reducir su crecimiento económico de forma considerable. El PIB del país, que en 2010 había aumentado 7.5%, creció solamente 2.7% en 2011 y 0.8% en 2012. En contraste, América Latina reportó un crecimiento de 4.5% y 2.9% en 2011 y 2012, respectivamente.

En este contexto de reducción económica, a mediados del mes de junio miles de jóvenes salieron a las calles en Brasil para protestar contra el alza en las tarifas del transporte público. Las manifestaciones, que coincidieron con el inicio de la Copa FIFA Confederaciones, fueron sumando apoyos y fuerza con el paso de los días. Las demandas dejaron de enfocarse exclusivamente a los servicios públicos y se abrieron a temas como la corrupción y la educación.

El gobierno de Dilma Rousseff, al ver la vitalidad y fuerza de este movimiento, decidió dar marcha atrás al alza de las tarifas del transporte público. También se comprometió a emprender una reforma política para atender las otras demandas de los manifestantes.

A pesar de la voluntad mostrada por el gobierno, la crisis social que vive Brasil está lejos de resolverse. Los reclamos de los jóvenes, y de todos los demás sectores que apoyan estas manifestaciones, no habrán de solucionarse con tarifas públicas más baratas ni con apoyos educativos. En el fondo, será necesario que la clase política del país sudamericano logre que el crecimiento económico se traduzca en mejores condiciones de vida.

Hoy los problemas de Brasil no pasan por el tema económico, más bien tienen un carácter político. Parecería que los gobernantes no han tenido la capacidad para leer y entender las aspiraciones de los gobernados. No sólo eso, tampoco han tenido el decoro de ejercer el poder con honestidad. Al igual que en muchos otros países, la clase política brasileña vive envuelta en escándalos de corrupción.


Lo que pasa en Brasil debe servir como ejemplo para México. Nuestro gobierno debe procurar el crecimiento económico como instrumento para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. En este camino, nuestros políticos deberán estar conscientes de que nuestra sociedad está más informada, es más participativa y no tolerará actos de corrupción. 

domingo, 23 de junio de 2013

La reforma madre

En 2008 se reformó el marco jurídico de la industria petrolera nacional. Desde entonces, las reservas totales de hidrocarburos de México han permanecido estables y la caída de la producción nacional de petróleo se ha detenido. En estos últimos cinco años Pemex ha demostrado que es capaz de garantizar el suministro energético. Con trabajo y resultados, ha puesto en entredicho los pronósticos que concebían al país como un importador de petróleo en el mediano plazo. Hoy la paraestatal ocupa el séptimo lugar mundial en términos de producción de petróleo.

A pesar de estos logros, muchos consideran que la reforma energética de 2008 fue limitada. Argumentan que el país desperdició una clara oportunidad para permitir que los particulares compitan con Pemex en la exploración y producción de hidrocarburos. Consideran que México ha perdido tiempo y auguran un panorama desalentador si no se modifica la Constitución. El país no podrá desarrollar los recursos de aguas profundas ni los proyectos de shale gas, alertan, si el gobierno y el Congreso no abren espacios a las empresas privadas.

Los actores que claman por una apertura se contraponen con aquellos que están convencidos de que Pemex debe continuar como el único operador dentro de la industria petrolera nacional. Estos últimos, identificados con los sectores de izquierda, tienen un discurso muy claro: el petróleo es y debe seguir siendo de los mexicanos. A partir de esta premisa han construido un discurso muy atractivo para cerrarle el paso a los particulares. Están seguros de que el marco jurídico actual no representa un obstáculo para desarrollar la inmensa riqueza energética del país.

El debate en torno a estas dos posturas se reavivó la semana pasada después de que Enrique Peña Nieto diera a conocer que su gobierno está evaluando cambios en el sector energético. Durante su último viaje al Reino Unido, donde participó en la Cumbre del G8, el Presidente insistió en la necesidad de ampliar la capacidad de ejecución de Pemex. Habló, inclusive, de cambios constitucionales.

Lo dicho por el Ejecutivo causó revuelo en México. Los medios de comunicación y las redes  sociales retomaron y discutieron el tema. Prácticamente no hubo actor político que no se pronunciara sobre el asunto. Inclusive el ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de México tuvo la graciosa ocurrencia de exigirle al Presidente un debate sobre la supuesta propuesta para privatizar Pemex. En el fondo, independientemente del oportunismo político de Marcelo Ebrard, quedó claro que el energético es un tema que genera grandes pasiones en el país. No en balde se suele decir que el petróleo ha sido y seguirá siendo causa de importantes epopeyas en México.

La caja de Pandora está abierta. No importa que aún no existan argumentos sobre la mesa. A pesar de que el gobierno ha insistido en que el tema se abordará en los tiempos y de acuerdo con lo que se ha establecido en el Pacto por México, todos los partidos políticos se mantienen al pie del cañón, velando armas para discutir lo que sin duda será la reforma madre.

¿Qué podremos esperar de esta discusión? Parecería que más que argumentos técnicos lo que se discutirá serán posturas ideológicas. El capitalismo salvaje frente a la izquierda retrógrada. Y mientras se construye un nuevo equilibrio entre estas dos fuerzas, la industria petrolera nacional corre el riesgo de quedarse sin las herramientas necesarias para desarrollar de forma óptima los recursos energéticos que se encuentran en el subsuelo del territorio nacional. 

domingo, 16 de junio de 2013

La obsesión

Las obsesiones son peligrosas. Representan un obstáculo para entender la realidad. Nublan el panorama y los criterios sobre los cuales se toman decisiones.  Generan acciones y resultados erráticos.

Al inicio del nuevo gobierno, Enrique Peña Nieto dio a conocer 13 decisiones presidenciales con las que se pretendía iniciar la trasformación de México. Eran decisiones concretas para abordar los problemas más urgentes del país. En ellas se incorporaron algunas de las propuestas que desde la izquierda y la derecha se han venido realizando en los últimos años.

Una de las 13 decisiones presidenciales fue el déficit presupuestal cero, es decir, el ejercicio de un gasto público no mayor a los ingresos de gobierno. En otras palabras, la decisión de gastar sólo lo que se tiene para no recurrir al endeudamiento.

Los mercados reaccionaron con entusiasmo al anuncio. Festejaron, en particular, la disposición del nuevo gobierno de continuar con el manejo responsable de la economía. El buen ánimo se reflejó en el comportamiento de la Bolsa Mexicana de Valores. Durante diciembre y los primeros meses del año el país recibió importantes flujos de capital que respondían, entre otras cosas, a la solidez de las finanzas públicas.

Eran tiempos de optimismo. Los organismos internacionales y las agencias calificadoras corregían al alza las estimaciones de crecimiento para la economía mexicana. El mismo gobierno, alentado por la efectividad del Pacto por México, sugería la posibilidad de que la actividad económica del país se elevara por arriba de 3.5% al cierre de 2013.

Conforme fue avanzando el año, no obstante, el panorama económico cambió. La economía mexicana reportó un raquítico crecimiento de 1% en los primeros tres meses del año y la inflación se disparó a niveles preocupantes. Hacia el mes de mayo, todos los indicadores económicos ratificaban lo que se percibía en el ánimo y los bolsillos de la gente: la economía se había frenado.  

En este contexto, resultó particularmente sorpresivo y alarmante enterarse de que el gasto público se redujo 10.4% en el primer trimestre del año. Esta reducción, que se explica como una consecuencia del déficit presupuestal cero,  afectó a muchos sectores de la sociedad mexicana cuyas actividades económicas están vinculadas al gasto de gobierno.  Profundizó, también, la caída de la economía nacional. 

El gobierno ha fallado al obstinarse con el déficit presupuestal cero. En tiempos inciertos, donde las economías europeas están en recesión, China reduce sus expectativas de crecimiento y Estados Unidos no logra superar completamente la crisis económica de 2008-2009, el gobierno de México debería de utilizar todas las herramientas a su alcance para fomentar el crecimiento.

El gasto público es una de estas herramientas. Prescindir de ella en estos momentos se entiende no como una razón de prioridades sino como una falta de sensibilidad. A final de cuentas, una decisión acertada se basa en el sentido común: ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre. 

domingo, 2 de junio de 2013

Construyendo nuevas reglas

Existen escándalos que tienen consecuencias graves. Se derivan de acciones y omisiones que atentan contra el marco legal y las estructuras institucionales. El presunto desvío de recursos públicos durante la administración del ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, es uno de ellos.

A Granier se le relaciona con irregularidades administrativas, particularmente con el ejercicio indebido de recursos federales del sector salud.  Los señalamientos adquirieron mayor relevancia después de que al ex secretario de Finanzas del gobierno estatal, José Saíz Pineda, se le incautaran cerca de 88 millones de pesos en efectivo. 

Aunque el ex gobernador de Tabasco es el villano de moda, existen otros políticos que lo acompañan en la larga lista de servidores públicos que viven entre sospechas de corrupción y deshonra. De esta lista destacan los ex gobernadores priístas de Coahuila y Puebla, Humberto Moreira y Mario Marín. El primero es célebre por la absurda forma en que endeudó a su estado. El segundo saltó a la fama por defender a pillos y rufianes.

Existen políticos panistas que también han sido señalados de actos de corrupción. Uno de ellos es Luis Armando Reynoso Femat, acusado de peculado y uso indebido de funciones durante su administración al frente de la gubernatura de Aguascalientes. Otro panista, Juan Manuel Oliva, es señalado por abuso de autoridad y corrupción como gobernador de Guanajuato.

El PRD tampoco se escapa de estos señalamientos. El caso más reciente es el del actual delegado de Coyoacán, Mauricio Toledo. A este servidor público se le vincula con irregularidades en la contratación de personal y con actos de extorsión.   

Estos son apenas algunos casos donde se presume que existen irregularidades y corrupción a nivel estatal y local. Representan la punta del iceberg de un problema que afecta profundamente a México. Lo que reflejan, en el fondo, es que el ejercicio de gobierno en las entidades del país aún no está sujeto al imperio de la ley.

En este contexto, la reforma política adquiere una gran importancia. En México necesitamos nuevas reglas del juego que logren que las acciones y omisiones  de los gobernadores puedan ser objetadas y sancionadas durante su mandato y no después, cuando ya no tienen el poder que les confiere el cargo. Necesitamos, en pocas palabras, desterrar la idea de que los gobernadores son señores feudales que pueden hacer y deshacer a su conveniencia.

Con un andamiaje político más sólido, sería posible traer más inversiones a los estados. Las empresas tendrían la certeza de que sus negocios estarían protegidos por la ley y que no dependerían de los caprichos de los gobernadores. Con reglas políticas sólidas y claras, las entidades podrían impulsar con más fuerza el desarrollo y el crecimiento económico.

Para construir estas nuevas reglas se deben abandonar las descalificaciones y recriminaciones. Las acciones y omisiones de los gobernadores afectan, antes que a los partidos políticos, a la sociedad. Por ello, los actores que discutirán la reforma política deben tener presente que uno de los objetivos más importantes de esta reforma es lograr que los gobernadores se sujeten a la ley. 

domingo, 26 de mayo de 2013

Se viene la lluvia

Los nubarrones se acercan. Algunos han estado ahí desde siempre. Otros se han ido formado con el transcurrir de la historia. En cualquiera de los casos, son problemas profundos que amenazan el porvenir de México.

Uno de ellos es la inseguridad. Gran parte del territorio nacional vive amenazado por la violencia que genera el crimen organizado. Las bandas criminales, dedicadas principalmente al narcotráfico, han echado raíces tan profundas que las actividades sociales, políticas y económicas en numerosas regiones dependen de ellas. Es tal su arraigo, que en muchas de las comunidades donde operan estos grupos, el tejido social está roto. Lo más preocupante es que, lejos de detenerse, pareciera que la presencia del crimen organizado se expande más y más por todo el país.   

Otro problema que amenaza el futuro de México es la corrupción. En nuestro país el respeto a la ley es cosa rara. La falta de respeto hacia el estado de derecho es responsabilidad de todos los mexicanos. Desde los funcionarios públicos que extorsionan a la ciudadanía para otorgar permisos y licencias, pasando por las empresas que buscan los recovecos de la ley para obtener mayores ganancias, hasta los ciudadanos que no somos capaces ni siquiera de respetar el reglamento de tránsito, todos en el país buscamos pasar por encima de la ley para obtener un beneficio personal.

El desprecio por el estado de derecho puede explicarse, en parte, por la mala educación que recibimos. El país está ubicado en los últimos niveles de las evaluaciones internacionales en materia educativa.  El problema no es sólo por la poca preparación de los maestros. También obedece a la falta de salones, escuelas y herramientas modernas en las que maestros y alumnos debieran apoyarse para mejorar la educación. Los planes de estudio son, también, un elemento que influye en la mala educación de los mexicanos. Se puede pensar que en nuestro país no estamos conscientes de la necesidad de formar a las personas de acuerdo con las necesidades presentes y futuras.

Con mexicanos mal preparados, la productividad y la competitividad del país son raquíticas. Esto explica el mediocre crecimiento que México ha experimentado en los últimos sexenios. El problema es grave porque vivimos en un mundo global que se caracteriza por la férrea competencia entre países. Los mercados que perdemos hoy, son oportunidades que no aprovecharemos en el futuro.

Aun cuando los problemas que nos asechan son muy serios, los mexicanos debemos tener presente que nuestro país tiene las condiciones necesarias para superarlos.

Para empezar, tenemos una posición geográfica única. México tiene salida a los Océanos Pacífico y Atlántico. Esto representa una magnífica oportunidad para vender nuestros productos en Asía, Europa y África. Nuestro país también tiene una frontera compartida de poco más de 3 mil kilómetros con la mayor potencia económica del mundo. Los beneficios económicos que podemos obtener de nuestra vecindad con Estados Unidos son incontables. No podemos olvidarnos, tampoco, que nuestra situación geográfica nos convierte en un puente natural entre Norte y Sudamérica. Las ventajas comerciales y económicas, así como las sociales y culturales podrían ser mayores si sabemos sacar provecho a esta realidad.

Otra de las oportunidades que tenemos está en nuestra riqueza energética. Además de los yacimientos frente a las costas de Tabasco y Campeche, y de la abundancia de las Cuencas del Sureste, la nación tiene grandes cantidades de petróleo y gas en aguas profundas del Golfo de México. Adicionalmente, la Agencia Internacional de Energía nos ubica como el país con las cuartas reservas más grandes de shale gas a nivel mundial. El óptimo desarrollo de este enorme potencial nos podría reafirmar como una potencia energética.

Por último, las circunstancias  políticas que imperan hoy en México deben entenderse como una oportunidad para sortear exitosamente los nubarrones que se vislumbran. En los últimos meses, la nueva Administración y los principales partidos representados en el Congreso han sabido resolver temas de la mayor importancia. Las reformas educativa, en telecomunicaciones y financiera, por mencionar algunas de las más importantes, son el resultado de una lógica política que ha puesto a México por encima de cualquier otro interés. Será necesario que está lógica continúe imperando al momento en que se negocien las reformas madre: la energética y la hacendaria. De concretarse satisfactoriamente ambas reformas, el país liberaría importantes recursos económicos.

En la acción de gobierno el Ejecutivo puede optar por definir algunas prioridades y en función de ellas establecer líneas y programas para desahogar los grandes retos. Existe, no obstante, una manera más práctica para abordar los nubarrones: se puede hacer del crecimiento económico el objetivo último de nuestra nación, y en función de ello, tomar los pasos correspondientes. De esta forma, orientando todas las decisiones de gobierno al crecimiento económico, podremos resolver los problemas de seguridad, corrupción y educación que nos afectan actualmente.

domingo, 19 de mayo de 2013

Barca sin rumbo

No hay viento favorable para barca sin rumbo. A pesar de que los resultados de las pasadas elecciones presidenciales significaban una extraordinaria oportunidad para replantear su funcionamiento, el PAN no ha podido sacudirse la derrota y continúa inmerso en una batalla interna que lo ha desgastado y dividido. Hoy, producto de este conflicto, se ve a un partido político que contrasta de forma clara con aquella oposición seria y propositiva en la que se erigió a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

La crisis alcanzó niveles sorprendentes después de que el presidente del PAN, Gustavo Madero, anunciara la destitución de Ernesto Cordero al frente del grupo parlamentario del blanquiazul en el Senado. De acuerdo con Madero, el ex coordinador de los senadores panistas tomó decisiones que muestran falta de coordinación y unidad en el partido.

El líder del PAN se refería a las reacciones que desencadenó el senador Cordero con su propuesta de reforma política, la cual dio a conocer un día después de que Gustavo Madero y los diputados panistas presentaran un planteamiento en la misma materia.

Es evidente que detrás de las diferencias entre el presidente del PAN y el senador subyace una encarnizada lucha por el control del partido. El grupo del ex presidente Felipe Calderón, pequeño y compacto, intenta desplazar a los panistas que no son afines, representados por Gustavo Madero, en aras de definir el discurso de oposición con el que habrán de presentarse en todo este sexenio.

En lo que se ha reparado poco, no obstante, es en las razones que han hecho que las diferencias sean tan notorias. Identificar estas razones resulta esencial para entender la magnitud de la crisis, sobre todo si tomamos en cuenta que a lo largo de su existencia el PAN se había caracterizado por tener la capacidad de discutir de forma institucional su funcionamiento.  

En este sentido, es oportuno recordar que la relación que Calderón estableció con su partido en el sexenio pasado es la causa de estas grandes diferencias. Como presidente de México, Calderón utilizó los recursos y la fuerza del gobierno para mover al blanquiazul de acuerdo a sus intereses. Puso y quitó a presidentes del PAN, removió a Santiago Creel de la coordinación del partido en el Senado, obligó a los panistas en el Congreso a apoyar su errática estrategia de seguridad, apoyó abiertamente a Ernesto Cordero como precandidato presidencial y, habiendo perdido éste, boicoteó, con su injerencia, la campaña de Josefina Vázquez Mota.

El grupo del ex presidente Calderón acierta al proponer que el PAN sea una oposición verdadera, un partido político que sepa decirle no al Ejecutivo. No obstante, Ernesto Cordero, Javier Lozano, Roberto Gil Zuarth y otros tantos calderonistas deberían recordar que como funcionarios públicos y panistas generaron divisiones y encono hacia el interior del blanquiazul. Sería oportuno, además, que Felipe Calderón reconociera que el principal responsable de la derrota panista en las elecciones presidenciales de 2012 fue él. Tal responsabilidad está establecida en las reglas no escritas de nuestro sistema político: el Presidente en turno tiene la responsabilidad histórica de lograr que su partido gane las elecciones.

Quizá entonces, después de que el grupo calderonista recuerde que generaron divisiones y que son los responsables de la derrota de 2012, el PAN podría volver a ser la oposición seria, propositiva y atractiva que fue en el pasado. 

domingo, 12 de mayo de 2013

El compromiso de los jóvenes


La crítica como valor esencial para desprenderse de la inmediatez. Se trata, nos explicaron en el primero día de clases en la Universidad, de tener la capacidad de observar la realidad y emitir un juicio sobre lo que debe cambiar. Todo es perfectible y sólo a partir de la crítica inicia nuestra aspiración para alcanzar la perfección.

Durante los años de mi vida universitaria procuré llevar al límite el ejercicio de este valor. Lo hacia con argumentos poco claros y elegantes. Lo más destacable era la actitud,  no solamente la mía sino la de una gran mayoría de universitarios, con la que exigíamos una vida, una sociedad, un país y un mundo mejores.

Terminé los estudios universitarios y me embarqué en el mundo laboral. No fue fácil adaptarme a mi nueva realidad. Las formas y el lenguaje eran (y son) diferentes. Las irresponsabilidades y los errores se pagaban (y se siguen pagando) muy caros.

Hace un año, en medio de un proceso electoral hasta ese entonces mediocre, vi la transmisión en línea de la visita del candidato presidencial del PRI a la Ibero. El encuentro se desarrolló en una atmósfera tensa pero aceptablemente respetuosa. Tras una exposición gris y una serie de cuestionamientos mal articulados, parecía que Enrique Peña Nieto saldría sin mayores complicaciones de aquella aduana. No obstante, hacia el final de la presentación el aspirante presidencial decidió tomar el micrófono para responder a los severos cuestionamientos de algunos estudiantes.

El tono lleno de soberbia, pero sobre todo los términos de la respuesta, exacerbaron los ánimos de los universitarios. Las consignas y los gritos contra Peña Nieto aumentaron hasta desbordarse. Ya no sólo eran los estudiantes que en un principio habían manifestado abiertamente su rechazo al priísta, ahora era toda la Universidad la que repudiaba al candidato.

La respuesta de Peña Nieto y algunas reacciones inoportunas de su equipo de campaña en el momento en que se suscitaban los hechos, exponían las brechas que existen entre los jóvenes y nuestra clase política. El viernes negro, como se le conoce a este episodio de las campañas presidenciales de 2012, demostraba, también, que el candidato del PRI era vulnerable.

Las repercusiones de la desafortunada visita de Peña Nieto a la Ibero trascendieron cuando los principales noticieros de televisión y ciertos diarios de circulación nacional mal informaron sobre los eventos del viernes negro. En su afán por ocultar las diferencias que habían expuesto los jóvenes universitarios, los medios de comunicación abordaron el evento desde una lógica que jamás ocurrió. Lo hicieron con la serenidad y la visión con la que se diseñan las estrategias de negocio.

Al ocultar el enojo universitario, estos medios de comunicación expusieron las brechas que existen entre los jóvenes y ellos.

Después de la visita de Peña Nieto a la Ibero, las cosas cambiaron. En el contexto electoral la distancia entre el candidato del PRI y el del PRD se redujo. La sociedad mexicana se entusiasmó. En la agenda nacional, la democratización de los medios y la reforma política se volvieron una prioridad.

Por aquellos días de campaña, muchos intentamos analizar e interpretar al movimiento de jóvenes universitarios que surgió a partir del viernes negro. Recuerdo que en esta tarea, me resultaba fascinante ver la creatividad de los jóvenes y la forma en la que desafiaban a la clase política y a los medios tradicionales de comunicación.

Sobra decir que fracasé en mi intento por descifrar a los jóvenes. No me sentí mal por ello. Al contrario, nunca dejé de admirar su vida, originalidad y frescura. Eran estos atributos los que me permitían sentirme representado en sus demandas.

Ahora que se cumple un año de aquella coyuntura, tengo la certeza de que los jóvenes que participaron y participan en el movimiento cumplieron puntualmente con una responsabilidad histórica. Su ímpetu y valentía obligó al hoy Presidente a incorporar en la agenda del país los temas por los que los universitarios se movilizaron.

En cuanto a lo que le depara a este movimiento, sería ocioso argumentar y discutir sobre su futuro. Basta con recordar que la crítica es un valor inherente que define la actitud de los jóvenes. Permanecerán o vendrán otras generaciones que descubran que la crítica nos enseña a soñar. 

domingo, 5 de mayo de 2013

Adiós a la luna de miel

No hay plazo que no se cumpla ni fecha que no llegue. Después de 156 días en el poder, parecería que Enrique Peña Nieto y su equipo han perdido fortaleza y efectividad. El ambiente político se crispa, el Pacto por México se tambalea, las reformas se atoran y, por si fuera poco, se empiezan a percibir signos de ingobernabilidad.

Durante los primeros meses de gobierno, la actual Administración mostró oficio político para abordar y procesar temas de la mayor importancia. Bajo una novedosa y efectiva estructura institucional, llamada Pacto por México, el gobierno federal y los principales partidos políticos concretaron diversas reformas legislativas. La más importante, o por lo menos la más visible, fue la relacionada al tema educativo.

Eran tiempos con viento a favor. El PAN y el PRD apoyaban todos los planteamientos del Ejecutivo, la opinión pública reaccionaba de manera favorable al ímpetu presidencial y Peña Nieto se consagraba con decisiones valientes, como el oportuno encarcelamiento de la lideresa magisterial.

A medida que transcurría el tiempo, el ambiente político fue cambiando. En el Congreso surgieron disputas entre ambas Cámaras. Las diferencias afloraron con la Ley de Contabilidad Gubernamental, aprobada solamente en el Senado, y alcanzaron su cenit con la reforma en telecomunicaciones.

Mientras los celos legislativos trascendían, el Pacto por México se tambaleó cuando el PAN denunció a funcionarios del gobierno federal por el manejo ilegal de recursos pertenecientes a la Cruzada contra el Hambre. La crisis escaló después de que el Presidente mostrara su apoyo público a la titular de la Sedesol, encargada de implantar la Cruzada. La respuesta presidencial ofendió a los panistas, quienes anunciaron su ausencia del Pacto por México. Sin dejar pasar tiempo, el PRD hizo lo propio.

Este desencuentro ocurrió en los días en que el gobierno federal tenía planeado presentar la reforma financiera. Para distender los ánimos y conservar con vida al Pacto por México, Peña Nieto decidió posponer la presentación de esta reforma hasta que los involucrados ratificaran su confianza en el acuerdo. Aun cuando no pasaron muchos días para que PAN y PRD anunciaran su permanencia en el Pacto por México, los tiempos legislativos han obligado a atrasar la presentación de la reforma financiera hasta que inicie un nuevo periodo legislativo en septiembre.

La reforma financiera no es la única que se ha pospuesto. Quedan en el tintero otras propuestas legislativas que, aunque de menor calado, son esenciales para que el país cuente con un andamiaje institucional sólido. Está pendiente de aprobarse, como ya se dijo, la Ley de Contabilidad Gubernamental, que permitiría transparentar el gasto público de los gobiernos estatales y municipales. En esta misma situación están las modificaciones a la Ley del IMSS, necesarias para sanear las finanzas del instituto público de salud. También faltan por abordarse las leyes que reglamentan la reforma educativa.

Los retos que se vislumbran en la arena legislativa no son los únicos ni los más preocupantes. A últimas fechas el país ha entrado en una dinámica social complicada. Las movilizaciones de la Ceteg en Guerrero, la toma de instalaciones de la UNAM por uno grupo de jóvenes inconformes y el aumento de la violencia e inseguridad en Michoacán, son señales que sugieren un problema de gobernabilidad serio.

El Presidente Peña Nieto y su equipo deben atender con prontitud los brotes de ingobernabilidad que empiezan a ser cada vez más notorios. En el contexto actual, solucionar este problema no es fácil. El gobierno ha dejado claro que una de sus prioridades es mantener con vida al Pacto por México, lo que podría atarle las manos al momento de hacer valer el estado de derecho. 

domingo, 28 de abril de 2013

Mi carta de presentación

Soy un hombre de palabra. Vivo para respetarla y cumplirla. También creo en las lealtades. Valoro la mano tendida.

Admiro el sentido común y la inteligencia. Aprecio la discreción y la honestidad. La vida tiene otro significado cuando uno procura estos valores.

Me resulta fascinante conocer a personas que toman decisiones con la cabeza fría, que saben lo que quieren.  Son mujeres y hombres tocados por una gracia particular. No hay mayor fortuna que aprender de ellos, sobre todo si son de las y de los que aman profundamente a México.

La historia los conoce como hombres de Estado... Yo, a mis 34 años, aspiro a convertirme en uno de ellos.